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Oscars 2017: Pido perdón porque me siga gustando La La Land

Lo confieso, estoy muy cabreado. El enfado que me provocó lo acontecido en la madrugada del 26 de Febrero aún no se me ha ido, y por lo que parece no va a desaparecer fácilmente. La 89 edición de la gala de los Oscar va a ser recordada eternamente. Todo el mundo a la mañana siguiente sabía lo que había ocurrido en el cierre de la misma, todo el mundo había visto a Warren Beatty perdido en el escenario asignando el ganador que le venía en gana. Pero hay que ver más allá de esto. Mi enfado no tiene nada que ver con el error que queda en la retina de todo el planeta. Mi enfado tiene que ver con la falta de criterio y de credibilidad a la hora de premiar en esta gala.

Moonlight no es la mejor película del año

Hay que ponerse en contexto, y para ello, hay que retrotraerse varios meses en el tiempo. Principios del Año 2017, la temporada de premios está apunto de despegar, y la carrera por ellos ya lo ha hecho en forma de estrenos. La encargada de hacerlo fue La Llegada, peliculón de Ciencia Ficción estrenada en Noviembre del pasado año. Estaba claro que La Llegada iba a ser candidata pero que no iba a estar en la principal pelea. Aquí empieza mi cabreo, que va creciendo cómo un vaso de agua que se va llenando hasta que al final se desborda.

En mi opinión Moonlight no es la mejor película de año, no lo es ni por asomo. La Llegada, Manchester frente al Mar, Hasta el Último Hombre y La La Land están por encima de ella, especialmente el musical pese a todo lo que ha terminado pasando. En principio, la motivación de los premios es la de elegir lo mejor que está participando en ellos. Bien, pues quítense esta idea de la cabeza, ya que por regla general, y más últimamente y específicamente en el cine, esta máxima no se está cumpliendo.

En Enero… La La Land arrasa

Volvemos a Enero, apenas han pasado dos meses en los cuales han ocurrido muchas cosas. La La Land se colocaba en el foco mediático mundial. En EEUU ya había sido estrenada y en España estaba a punto de serlo. En Enero La La Land era una obra maestra, una película única. Damien Chazelle era un genio precoz. El rostro del director del futuro volvía a mostrarse en público después de Whiplash, y esta vez para consagrarse. Emma Stone y Ryan Gosling eran insuperables, la historia de Mia y Sebastian nos llegaba al corazón y nos obligaba a soñar y a disfrutar de todo lo que teníamos a nuestro lado.

Salíamos del cine cantando, y esas canciones sonaban una y otra vez en nuestra mente, y cuando digo nuestra mente, me refiero a las mentes de todas las personas del planeta tierra. La La Land era indiscutible, algo único, era más que cine, y lo demostró arrasando en la gala de los Globos de Oro. La película se convertía en un icono, y todo el mundo la tenía presente en su vida.

En Febrero… La La Land no es para tanto

Pero llegó Febrero y algo cambió. Se empezaban a escuchar los primeros comentarios de gente osada poniéndola en duda. Al principio era una conversación de este estilo:

  • ¿Qué te ha parecido La La Land?
  • Está bien pero…

Basta, ese pero nos mataba a todos. Era imposible que alguien le pusiera un pero a esta película. A todo el mundo nos había fascinado, sólo unos pocos insensatos se atrevían a dudar de su calidad. Pero el tiempo avanzaba, y los dos mejores dramas de la temporada se estrenaban: Moonlight y Manchester Frente al Mar. La crítica se alió con el primero de una manera feroz que aún no consigo entender (cómo película y como drama, Manchester Frente al Mar es muchísimo mejor).

La crítica es la crítica, y la presión empezó a elevar a Moonlight a la categoría de obra maestra mientras que La La Land perdía puntos casi sin saberlo. Los pocos insensatos que antes dudaban tímidamente de ella, ahora la ponían a caldo sin pudor alguno. La tendencia estaba cambiando, ahora no molaba decir que te gustaba La La Land, lo que molaba era decir que era una película sobrevalorada.

La La Land bajó de la cima en menos de un mes, y el grupo mayoritario de personas que la defendíamos, nos convertimos en los pocos insensatos que la seguimos amando. Este “efecto rebote” conocido cómo la vida misma. Lo que al principio genera amor por ser novedoso, termina generando odio cuándo llega a ser grandioso. Esto le ha pasado a La La Land, acaparando casi todos los premios hasta los Oscar, con un aluvión de críticas elevadoras y con demasiada exposición, todo sea dicho. El musical pasaba de ser héroe a Villano.

Y llegaron los Oscar…

Con estas llegábamos al día clave, los Oscar. Un servidor estaba convencido de que La La Land no iba a arrasar cómo se creía de antemano, pero sí la veía capaz de llevarse en premio la mitad de la cifra de sus nominaciones, algo que hubiese sido merecido. Pero no os voy a mentir, en mi interior algo me decía que no iba a ser su noche, la “Obra maestra” Moonlight acechaba a la que fue “Obra maestra”  pero ahora “Pastelada” musical de Damien Chazelle.

Muy a mi pesar, los Pronósticos se confirmaban, La La Land perdía las primeras categorías, algo que se convirtió en la dinámica de toda la noche. Ganaba lo que se merecía, no iba a conseguir ningún record, pero es que tampoco es la Obra Maestra excelsa que deba hacerlo. Aquí está el quid de la cuestión. La La Land nos trae frescura, pero con aroma conocido. Chazelle es muy listo, y nos mezcla todo lo bueno de la industria del cine, le pone música, dos actores excepcionales y nos da un producto irresistible. Consigue el éxito, algo que todo el mundo persigue y que no es nada fácil de lograr.

Todos estamos de acuerdo en que la falta de creatividad en Hollywood empieza a ser preocupante. Los últimos años nos han traído películas de calidad dudosa, que han arrasado haciéndolas parecer mejores cintas de lo que en realidad son. Por eso, este era el año de La La Land, un musical que nos volvía a hacer disfrutar del cine, que nos hacía reencontrarnos con la magia que le caracteriza gracias a su dirección, su música, su belleza y su grandeza. Algo diferente y novedoso a la par que clásico y duradero. La esencia del cine clásico en pleno siglo XXI. Sí, La La Land es un clásico contemporáneo, y sin duda va a tener su lugar en la historia del cine. Pero a pesar de todo esto, no ha sido suficiente para conseguir el completo éxito que merece.

La La Land es la mejor película del año, pero al final se queda a las puertas de conseguirlo. Moonlight le arrebata su puesto a mi juicio de manera injusta. El premio de mejor película pesa mucho, y aunque el musical es la cinta con más premios, sin duda no ha cumplido las expectativas. Esta de moda decir que La La Land es una película sobrevalorada, esta creencia ha llegado hasta los premios más importantes de la industria. Algo pasajero, y que sin duda se revertirá a su favor. Puede que La La Land no tenga a los Oscar de su lado, pero tiene algo único, La La Land nos hace soñar y eso está por encima de cualquier reconocimiento.

Oscars 2017: Pido perdón porque me siga gustando La La Land
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Del 94, amante del cine y la música desde que tengo uso de razón, pero sobre todo del cine, una pasión y comentar sobre él un privilegio. Muy fan de Woody Allen y de todas sus excentricidades, y por encima de todo de Star Wars.


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