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Los amos de Dogtown: Crítica

Heath Ledger, descendiente de escoceses e irlandeses, nació en Perth (Australia) el 4 de abril de 1979. Hoy, 22 de enero, se cumplen 9 años de su repentina muerte. Me atrevo a decir que la noticia de su fallecimiento marcó a una generación, que tuvo en Patrick Verona un icono – y/o un amor platónico- durante la adolescencia.

De lo que no cabe duda es que su carrera, aunque corta, está llena de grandes papeles; puesto que Heath se atrevió con todos los géneros. Películas como Candy, Two Hands, Brokeback Mountain, o su más que alabado papel como el Joker en El Caballero Oscuro, dan buena cuenta de su versatilidad. Pero hay un papel olvidado que él disfrutó especialmente y en el pudo dar rienda suelta a su pasión por el skate. A modo de homenaje, rescato a Skip Engblom de Los amos de Dogtown. 

Los amos de Santa Monica

Catherine Hardwicke dirige esta película sobre un grupo de chicos que triunfó en el mundo del skate y tuvo que aprender a convivir con la cara amarga del éxito.

Principio de los años 70, Dogtown, California. Una pandilla de jóvenes se reúne para hacer surf en las playas de Venice con el que es su referente de vida exitosa, Skip Engblom. Todos provienen de familias humildes y/o desestructuradas y buscan desesperadamente una oportunidad para salir de un mundo del que ya están cansados. Cuando el viento hace imposible la práctica del surf, cambian la tabla por el skate y no tienen ningún reparo en colarse en cualquier urbanización que les permita mejorar sus saltos y trucos.

Si por algo destaca Skip es por su olfato para el dinero fácil, así que apunta a Stacy (John Robinson), Jay (Emile Hirsch), Tony (Victor Rasuk) y Sid (Michael Angarano) a un torneo de skate para, de paso, patrocinar los productos que llegan de tapadillo a su tienda de surf. El balance es más que positivo: todos acaban con algún trofeo y él termina en medio de una pelea que pone en boca de todos a su equipo.

Z-Boys: vinieron de la nada para cambiarlo todo

Para honrar a su gurú, los chicos se hacen llamar los Z-Boys, haciendo referencia a la tienda de surf que regenta Skip (ZEPHYR). Por su parte, éste aprovecha el tirón del equipo para hacer negocio en cada campeonato al que los lleva; sin que ellos se enteren, Skip vende skates parecidos a los que ellos usan.

Pero en el momento en el que el grupo empieza a saborear el éxito, Skip pierde interés para ellos y deciden practicar por su cuenta. La sequía se hace más que notable y las restricciones de agua les ponen en bandeja una idea que se hará viral: se cuelan en las casas que tienen piscina y aprovechan para crear movimientos desconocidos hasta el momento.

No hay nadie en Santa Monica que no haya oído hablar de los Z-Boys y todo adolescente quiere entrar en alguna de sus fiestas, en las que los jóvenes empiezan a coquetear con las drogas.

No es una película de deporte más

Quien se acerque a esta cinta con la idea de encontrar los férreos valores deportivos al estilo Friday Light Nights se va a llevar una gran decepción. En Los amos de Dogtown prima la ley del más fuerte, si bien los valores deportivos hacen su aparición hacia el comienzo, la calle es más fuerte y lleva la voz cantante.

El lazo más fuerte entre los Z-Boys era Skip y no dudan en dejarlo de lado por el primero que añade un par de ceros a un cheque. La amistad y la protección entre ellos desaparece para conseguir la atención de alguna chica. El objetivo es salir de Dogtown y conseguir un futuro mejor para sus familias, no importa a quién haya que dejar atrás para conseguirlo.

Otro punto diferente es el soundtrack. En esta película, el rock de los 70 da fuerza a cada escena, transmitiendo la energía de los chicos a ritmo de Jimi Hendrix, Black Sabath, Neil Young o Alice Cooper.

Skip Engblom. Heath Ledger toma el mando

A pesar de no tener un papel protagonista, Heath Ledger pasa por encima de sus compañeros de rodaje con un personaje arrollador que vive y sobrevive gracias a su labia, capaz de engatusar a cualquiera. Regente de una tienda de surf y chanchurero por vocación, Engblom sabe que tiene a los chicos en la palma de su mano y se beneficia haciendo caja siempre que puede.

Cuando al verdadero Skip le hablaron de la posibilidad de llevar la historia de los Z-Boys al cine, la idea de ver al actor australiano interpretándolo en pantalla le fascinó y quedó encantado con el resultado. Heath se pegó a él y se empapó de su vida y obras, varió su fuerte acento australiano e hizo suyas las marcadas “s” características del hablar de Engblom.

La película está lejos de ser la mejor en la filmografía de Ledger, ya que su intensidad decae cuando se pierde en el dramatismo; pero su papel hace que la cinta sea irresistible. El actor era un apasionado del skate y transmite esa pasión en cada minuto que pasa en pantalla, se nota que disfrutó de su papel y declaró en varias ocasiones que está entre sus favoritos. Cate Blanchett dijo: “Heath Ledger fue uno de los espíritus más hermosos e independientes” y el australiano se encargó de dejarlo claro con su Skip Engblom.

Los amos de Dogtown: Crítica
4 1 voto

Comentarios

  • Entretenimiento6
  • Interpretaciones8
  • Banda Sonora8
  • El Final6
  • Aspectos Técnicos7
  • 7

    Score

    Una película que, lejos de ser redonda, cuenta con grandes interpretaciones y explota un tema poco tratado. Heath Ledger brilla por encima de todos.


Educadora especial y enamorada del cine, con especial devoción por Scorsese y Tarantino.


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